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Departamento de Pastoral Afro

CONAMI

Objetivo general: Promover la formación de laicos desde el ámbito ecuménico, comprometidos para el trabajo pastoral de la comunidad negra, así como motivar a la comunidad hacia la conversión personal y la transformación social, para un encuentro con Jesucristo vivo” “Organizar un equipo de matrimonio para impulsar la nueva evangelización a las familias.  Promover vocaciones sacerdotales y religiosas y continuar con el proceso de rescate de nuestras raíces, fortaleciendo nuestra identidad cultural.

¿Qué es la Pastoral Afroamericana?


Es constituir Comunidades Eclesiales con rostro propio negro (Cfr. Juan Pablo II, Mensaje a los Afroamericanos DSD); “A partir de su propia organización social, conocimiento de su historia, afirmando su identidad y viviendo su sentido de libertad a la luz de la Palabra de Dios” (cfr. EPA U, 1983).
 
La pastoral afro debe acompañar a los afroamericanos. No se debe hacer pastoral afro desde afuera de los grupos negros, sino con ellos y desde ellos (cfr. DEMIS, 1985).
 
Debe ser planteada desde la opción de los pobres y desde esta perspectiva debe tener implicaciones sociales (II EPA, 1983), acogiendo sus angustias y aspiraciones con miras a la construcción del Reino (cfr. 41S 1985).
 
Debe utilizar los símbolos, el lenguaje y la cultura de los negros, evangelizando los símbolos y utilizando, por ejemplo, el sentido de la vida, en torno a los ciclos vitales, su sentido de libertad.
Debe ser una pastoral de acompañamiento de los grupos, que respete el ritmo y los procesos de los mismos, garantice la continuidad a través de la constitución de equipos pastorales que trabajen con un proyecto de pastoral de conjunto (cfr. II EPA, 1983)
 
Objetivos:
* Contribuir al proceso de evangelización entre los afroamericanos, acompañándolos en su proceso histórico, asumiendo su situación social, los valores de su cultura y afirmando su identidad, en busca de una inculturación auténtica de la fe, entre estos grupos” (DEMIS, 1985).
*  Inculturar la fe entre los grupos negros de América” (cfr. DSD. 299, 302, 303). La inculturación de la fe exige que las formas en que la fe se expresa correspondan a las formas de expresión de la propia cultura, evitando así que el afro para ser cristiano tenga que ser culturalmente blanco (cfr. DEMIS, 1985).
*  Promover la liberación integral en el amor: liberación en lo socio-cultural, en lo económico, en lo político y en lo religioso, con una verdadera conciencia de solidaridad comunitaria y de pertenencia responsable a la Iglesia (cfr II EPA, 1983).
*  Ofrecer a la Iglesia Universal los dones de la negritud (cfr. Juan Pablo II, Nueva Orleans, 12 de Septiembre de 1987): los muchos valores evangélicos que han penetrado la cultura negra; las Escrituras como parte de nuestras raíces; la libertad, ya que nadie puede interpretar también el significado de la proclamación de que Cristo nos ha hecho libres como nosotros que experimentamos la negación de la libertad; la reconciliación, “que es una virtud que proviene de nuestra herencia africana y profundizada por nuestra creencia en lo que enseña la palabra y descansa en el conocimiento y en el respeto mutuo... nuestras mentes, nuestros corazones deben dirigirse a los pobres del Tercer Mundo”; nuestra espiritualidad contemplativa y nuestra capacidad de alabar a Dios con todo nuestro ser, el don de la alegría sobre todo en las celebraciones en la fe y en la esperanza, etc. (Cfr. USA, 1984, Obispos Negros).
 
Hacia una Pastoral Específica Afro

Los negros relacionados o no con la Iglesia, herederos del racismo y la discriminación coloniales y de la época post-manumisión, muchas veces no se identificaban como tales y preferían el término “morenos”. Tenían reservas en reunirse y hablar de su realidad y problemas. Evitaban hablar de temas como África, esclavitud, tradiciones culturales afro... para no aparecer ciudadanos de segunda categoría.
 
Los trabajos de investigación socio-cultural de los años setenta, insistían en la “invisibilidad” del negro en América Latina, a pesar de superar los 100 millones. Todavía hoy no se logran datos concretos, ya sea por dificultades reales, como saber quien se identifica como negro ya sea por las clases dominantes, que impiden que los afroamericanos tomen conciencia del número y fuerza, porque tendrían un peso significativo en las elecciones y en la política de los diferentes países.
 
Los afrolatinoamericanos cuentan además con otras ventajas, que no tienen por ejemplo los indígenas, como es el apoyo implícito o explícito de los 30 millones de negros de los Estados Unidos y de los 860 millones de africanos. Existen formas de solidaridad continental e intercontinental, inclusive con los millones de africanos que viven en Europa.
 
En esa época la Iglesia venía trabajando en medio de los grupos negros, por lo general, con una “pastoral igual para todos”, o sea occidental-blanca. También para la Iglesia, el negro era fundamentalmente “invisible”.
 
(Tomado de: Iglesia y Pueblo Negro )
 
La pastoral afroamericana y caribeña es un retos y esperanza en la Iglesia y en las sociedades de  Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, Argentina, Panamá, Bolivia, Haití, República Dominicana, Paraguay, Chile, Uruguay, Nicaragua, Costa Rica, Honduras, Guatemala y Jamaica.
 
Debemos:
*   Revitalizar los procesos de participación del pueblo afroamericano en la Iglesia y la sociedad.
*   Fomentar la unidad y el desarrollo humano, social y religioso de los pueblos de América Latina y el Caribe
*   Continuar el proceso de construcción de comunidades cristianas negras con rostro propio.
 
La Iglesia en América Latina busca resaltar su particular atención a las poblaciones afrodescendientes, su presencia y participación en la Iglesia y en la sociedad.
 
 
 
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