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Pontificia Unión Misional

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La Pontificia Unión Misional fue fundada para promover la formación e información misionera de los sacerdotes, miembros de institutos religiosos, sociedades de vida común, institutos seculares, candidatos al sacerdocio y la vida consagrada y de las personas comprometidas en el ministerio pastoral de la Iglesia.

En cada Iglesia local, la P.U.M orienta su acción hacia el clero, hacia los seminarios, hacia los Institutos de vida consagrada y hacia los laicos que trabajan en la pastoral, organizando (de manera compatible con la situación local) encuentros misioneros, cursos, conferencias, congresos, jornadas de espiritualidad, encuentros de oración, ejercicios espirituales de contenido misional.

Objetivos de la Pontificia Unión Misional
La Pontificia Unión Misional se dirige a todos los que están llamados formar la responsabilidad misionera de los fieles cristianos para:
  • Ayudarles a tomar conciencia de su responsabilidad respecto a la misión universal.
  • Promover y formar la conciencia misionera en el seno de las comunidades que les han sido confiadas.
  • Ofrecerles los medios y ayudas pastorales para la animación misionera.
  • Favorecer la solidaridad con los sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes de pastoral que trabajan en los países de misión.

Orígenes de la Obra
El padre Paolo Manna, que fue elevado a los altares el 4 de noviembre de 2001, fundó en 1916, la Pontificia Unión Misional del Clero con el fin de que la responsabilidad misionera estuviera en la vida de fe de los cristianos, y de que los sacerdotes fueran vigorosamente formados y educados en dimensión misionera de la Iglesia.

Paolo Manna nació en Avellino (Italia) el 16 de enero de 1872. Pronto comprende que su auténtica vocación era ser misionero. En 1891 ingresa en el Seminario de Misiones Extranjeras, y es ordenado sacerdote, con sólo 22 años, el 19 de mayo de 1894.

Su sueño misionero se realiza en 1895 cuando es destinado a la misión de Birmania, pero sus problemas de salud le hacen regresar a Italia. De vuelta a la misión, en 1906, el padre Manna se lanza a trabajar sin descanso con la tribu de los Padaung, en Birmania, pero vuelve a caer enfermo y con gran pena en el corazón, tiene que volver a Italia.
La experiencia de su trabajo en Birmania fue breve pero importantísima. A raíz de ella, descubrió las urgencias del mundo misionero: millones de almas privadas de la luz de Cristo; el escasísimo número de misioneros; y las gigantescas necesidades materiales y espirituales de los misioneros.

Así descubrió su auténtica vocación misionera: recordar a todos los responsables de la pastoral de la Iglesia su deber de colaborar en la difusión del Evangelio.

Fundación de la Unión Misional del Clero 
A partir de entonces su actividad se dilata. Descubre la necesidad de la animación misionera entre los fieles y constata que éste depende en buena medida del celo apostólico y misionero del clero. Los sacerdotes debían ser vigorosamente formados y educados en la responsabilidad misionera.

Éste fue el rico ideal del que surgió su idea genial de la Unión Misional.

El 10 de enero de 1917 el Papa Benedicto XV aprobó la fundación de la Unión Misional del Clero. El padre Manna recorrió toda Italia y varios países europeos presentando la nueva Asociación a todas las diócesis.

En 1920 se celebró en Roma el I Congreso Nacional de los delegados diocesanos de la Unión. Los Obispos miembros eran 124, siendo 8500 los sacerdotes inscritos, pertenecientes a 236 diócesis en Italia.

En 1940, la Pontificia Unión Misional se había extendido a 52 naciones, 960 diócesis, y 177.606 sacerdotes, más de la mitad del clero mundial de entonces, eran miembros asociados.

En 1949 esta Obra se extiende a los religiosos y religiosas.
En 1956 Pío XII le concede a la Obra el título y dignidad de «pontificia».
 
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